Lineas de Nazca- Perú
Las líneas de Nazca se encuentran en las Pampas de Jumana, en el desierto de Nazca, entre las poblaciones de Nazca y Palpa (Perú). Fueron trazadas por la cultura Nazca y están compuestas por varios cientos de figuras que abarcan desde diseños tan simples como líneas hasta complejas figuras zoomorfas, fitomorfas y geométricas que aparecen trazadas sobre la superficie terrestre.
Desde 1994 el Comité de la UNESCO ha inscrito las líneas y geoglifos de Nazca y de Pampas de Jumana como Patrimonio de la Humanidad.1 Sin embargo, en los últimos años han sufrido graves daños por la construcción de la autopista panamericana y las rodadas de todoterrenos.
Es una de las zonas más secas del planeta, lo que ayuda a conservar los dibujos y mantiene una temperatura media de 25 grados centígrados.
Las misteriosas líneas se extienden en un perímetro de 50 kilómetros de longitud y 15 kilómetros de ancho. El suelo de la región, que es una de las más secas y desérticas del mundo, es de color marrón, pero bajo esta primera capa se esconde otra de color amarillo. Cuando se camina, una pisada deja una duradera mancha blanca.
Uno de las mayores dudas que los turistas tienen al visitar el lugar, es el lograr explicarse cómo perduran hasta hoy intactas las “líneas de Nasca”, subsistiendo a los embates del tiempo y la naturaleza: terremotos, cambios de clima, vientos y lluvias.
María Reiche nos comenta este milagro, pues las líneas son ligeras hendiduras en el suelo. Una posible explicación puede estar en el clima del lugar “se puede decir que por cada dos años llueve media hora”, explica la científica.
Este asombroso fenómeno radica en que el movimiento del aire disminuye a pocos centímetros del suelo, debido al color oscuro de las piedras de la superficie, las cuales se asemejan a un cojín de aire caliente que protege a los geoglifos de los fuertes vientos y con ello, impide el deterioro progresivo de los relieves.
Otro elemento que impide el cambio de la superficie es el yeso que contiene el suelo, que al contacto con el rocío hace que las piedras queden ligeramente pegadas a su base.
En 1927, el arqueólogo Mejía Xespe -discípulo de Julio C. Tello, el Padre de la Arqueología Peruana- es informado acerca de la presencia de unos misteriosos geoglifos o líneas o trazos sobre el suelo en la costa peruana. En aquellos días, se iniciaban los estudios arqueológicos y no se dio mayor importancia a estas sugerentes líneas en las Pampas de Nazca. Debemos entender que para la ciencia de ese entonces su atractivo era menor frente a otros lugares arqueológicos, trátense de las fascinantes culturas pre-incas como Chavín, en el departamento de Ancash, Chan-Chan en Trujillo, y, por supuesto, el majestuoso Machu Picchu en el Cusco.
Pero fue ese mismo año, 1927, que llegó al Perú otro investigador, el doctor Paul Kosok, quien se mostró muy atraído por estas expresiones culturales pre colombinas, cuando en uno de sus primeros recorridos por el sur del país, al detenerse en lo alto de una meseta, pudo observar extensas líneas multiformes en ambos lados de la carretera, cerca de las montañas.
Más allá de una simple curiosidad, Kosok limpió en forma uniforme los trazos, observando cómo aparecían -cuidadosamente sobre el piso- diversas figuras geométricas: triángulos, rectángulos, cuadrángulos, etc. Las líneas se orientaban hacia múltiples direcciones y extensiones, asemejando algunas finos caminos y veredas y otras anchas y amplias pistas.
Grande fue su asombro cuando Kosok, el mismo día del descubrimiento, al proyectar en trazos en su tablero aquellos supuestos caminos, pudo ver que uno de los dibujos adquiría la forma inconfundible de un pájaro en pleno vuelo. Pero ¿había encontrado la llave del enigma? Kosok entendió que -ante sí- se hallaba silenciosamente esparcido en estos dibujos lo que podía constituir el Libro de Astronomía más Grande del Mundo.
Estudios posteriores demostraron que los nascas construyeron estas líneas con el objeto de marcar diversas fechas del calendario astronómico, sea la llegada del invierno, sea del verano, y otros sucesos relacionados con sus actividades productivas.
En 1946, Kosok regresó a su país no sin antes sugerir a María Reiche, quien le había asistido en las investigaciones, el continuar con el estudio de los dibujos que él había empezado a descifrar. María dedicaría su vida a esa labor
Más de treinta son los geoglifos hasta hoy encontrados en las Pampas de Nazca. Se trata de animales marinos y terrestres, figuras geométricas y humanas.
Los dibujos son menores en cantidad comparados con los diseños geométricos que consisten en cientos y cientos de líneas, triángulos y cuadrángulos que ocupan grandes extensiones de terreno. Su técnica de construcción fue cuidadosa mediante la que los topógrafos del pasado llevaron las líneas a cerros y barrancos sin desviarse de su dirección original.
“La profundidad de las líneas nunca excede 30 cm y algunas son simples rasguños en la superficie, pero aún así pueden ser reconocidas cuando el sol está bajo y el relieve se acentúa”, explica la Dra. Reiche en uno de los muchos testimonios que dejó al mundo.
Entre los geoglifos de mayor tamaño están un pájaro de casi 300 m, un lagarto de 180 m, un pelícano de 135 m, un cóndor de 135 m, un mono de 135 m y una araña de 42 metros. Estas dimensiones son motivo de admiración constante por parte de los visitantes de la zona.
Reiche comenta que “hay un ave tan grande que uno puede colocarse en la punta de una de sus alas y no se puede ver ni la cabeza, ni la otra ala, sólo es posible percibir unas pocas líneas sobre el suelo, se tendría que sobrevolar el área para poder apreciarla en su conjunto”. Por el contrario, la figura más pequeña encontrada hasta el momento es un espiral que tiene un diámetro de 3 metros. Casi la mitad de las figuras están constituidas por espirales y diseños concéntricos de varios tamaños.
Entre los diseños de los animales que se perciben en Nazca figuran: una ballena, un perro con patas y cola largas, dos llamas, diversas aves como la garza, la grulla, el pelícano, la gaviota, el famoso colibrí y el loro. En la categoría de reptiles, un lagarto, que fue cortado al construirse la Panamericana Sur, una iguana y una serpiente. Por otro lado se encuentran las imponentes figuras del mono, la araña y el caracol, entre otros.
Técnicamente las líneas de Nazca son perfectas. Las rectas encierran una perfección con una pequeñas desviaciones a lo largo de kilómetros, las curvas parecen estar trazadas con la perfección de un compás. Los dibujos están bien proporcionados, sobre todo si pensamos en las dimensiones de éstos y en la imposibilidad de los incas de elevarse por los aires a observar el resultado de su obra, es por ello que la mayoría de las veces se cita a Nazca como una zona mística.
Algunos se aventuran a decir que las líneas de Nazca son un mensaje grabado por seres extraterrestres para que cuando llegue el momento de maduración como habitantes de éste planeta lo descifremos, otros creen que es un mapa estelar, un calendario para los tiempos de sembrar y cosechar, otros surcos sagrados donde los indios caminaban sobre los dibujos y líneas como un secreto ritual que aún perdura.






























































